• Portada del número 4 Como huellas del tiempo
    Vol. 1 Núm. 4 (2020)

    El presente número de Afluir acoge una serie de narrativas híbridas, donde la palabra y la imagen muestra la relación que sus autoras han experimentado, construido y sentido a través de sus territorios personales de exploración, territorios que confluyen bajo el prisma de la práctica artística como metodología de libre investigación.

    Afluir esta vez se presenta como un sendero por el caminar consciente, donde el concepto del tiempo va mutando en cada texto hilando el número, porque al fin y al cabo una revista no es otra cosa que un producto del tiempo y en ella se guardan las subjetivas huellas de este. Pero Afluir, además de su configuración esencial como revista contemporánea de investigación y creación artística, en parte precisión y en parte discurso, esta vez es sobre todo desprendimiento y como si de un paisaje se tratase, va transformándose desde la posible mirada que lo observa como un espacio en el que se han acumulado los tiempos y como un tiempo donde se han sucedido espacios. Así como ocurre al derivar por un territorio, los artículos que la conforman muestran un desplazamiento atemporal y constante del pensamiento y el cuerpo, donde lo relacional e impredecible se desarrolla desde los encuentros inesperados e ideas que surgen entre lo escrito y su interpretación, entre lo vivido, su reflexión y lo soñado. Así se vuelve a generar un escenario experimental donde expandir nuevas ideas de reflexión y creación, difuminando una vez más las fronteras entre lo entendido como arte, lo entendido como educación y la vida.

  • Portada del número 3 de la revista AFLUIR Afluir
    Núm. 3 (2019)

    Este nuevo número de Afluir, Revista de investigación y creación artística, se presenta de forma sólida como una alternativa a los cauces de difusión y adquisición del conocimiento monopolizados por lo establecido. Y lo establecido no es -o no se encuentra- en un campo académico concreto, lo establecido es una bandera, cuyos colores y formas no se cuestionan. Así, Afluir se emancipa para indicar que se puede, no para erigir una nueva bandera. De la misma manera, los trabajos que conforman la presente edición, de un modo u otro, actúan como una suerte de abrigo luminoso que, por encima de cobijar, pretende visibilizar y transformar aquello que alberga en algo distinto por el hecho mismo de ser señalado. Como esa colcha tricotada que cubre el sillón, o esos brazos que se encadenan al tronco del árbol para que no se lo lleven, o ese #RodeaElCongreso. Las autoras de este número se cuestionan la bandera de forma activa (y artiva) y realizan, desde sus planteamientos y acciones, una llamada de emergencia contra la alienación ciudadana para configurar un Estado líquido regulado desde y para el bien común.

  • Portada del nº2 de la revista AFLUIR Afluir
    Núm. 2 (2018)

    Lo bueno de que el arte no sea precisamente dogmático, rígido ante la disciplina, estricto en cuanto a ciertas premisas, es que permite hacer un tipo de investigación más libre, que se nutre de cuantas disciplinas o saberes le son oportunos y que toma como punto de partida la experiencia, lo empírico y el positivismo. Es por ello que las metodologías, técnicas, procesos artísticos y resultados finales son de lo más variopintos; no obstante, tienen en común una parte esencial: utilizar el arte como medio o lenguaje para teorizar y expresar nuevos entendimientos y descubrimientos. Confirmarnos, por si fuera necesario, que el arte, o la investigación basada en las artes, es una herramienta fundamental para el conocimiento en general, ya que nos permite acercarnos a la realidad con nuevas perspectivas e ideas más frescas. Y porque, además, a menudo, abarca conocimientos que desde otro tipo de investigaciones se ignoran, e interconecta saberes que, desde otras disciplinas, son tomados de forma aislada.

    Es más, como es sabido, desde la Ilustración sujeto y objeto son radicalmente separados en la labor investigadora, y éste es otro de los rasgos diferenciadores para con la investigación basada en las artes, donde sujeto y objeto frecuentemente son la misma persona, lo que procura que las experiencias y datos recabados emanen de una fuente primaria y absolutamente directa: el investigador se convierte en el investigado en un proceso de exploración y autoexploración que puede tener que ver con multitud de cosas: técnicas, materiales, cuerpo, territorio, identidades, procesos cognitivos, creatividad y expresión, etcétera. Se imprime, por tanto, en la investigación basada en las artes, un carácter multidisciplinar que incluye a la antropología, la sociología y la etnología entre otras.

    Asimismo, este tipo de investigación también se usa en entornos educativos, fundamentalmente en la búsqueda de nuevos procesos de aprendizaje y transmisión del conocimiento a través del arte o las prácticas artísticas, en un afán de cambiar métodos y contenidos en un sistema educativo tan marcial como el nuestro. Se trata, en otras palabras, de dejar pensar y hacer al alumnado, y que, de esta manera, los procesos cognitivos y de aprendizaje manen de uno/a mismo/a pero también a través de una construcción colectiva en la que todas y todos intervienen. Y esto se extrapola a otros ámbitos como comunidades terapéuticas, hospitales, víctimas de violencia de género, asociaciones y, en general, cualquier grupo o grupos sociales en los que la práctica artística puede ser el motor de la sanación, la conexión entre personas, el respeto por el medioambiente y otras tantas cosas. Los artículos que se pueden leer en este ejemplar son muestra de todo lo que se viene relatando, puesto que parten de la investigación basada en las artes para arrojar luz y nuevos conocimientos y procesos en varios casos particulares, en los que queda patente cómo el arte, y así la investigación que mana de él y de las prácticas artísticas, es un método científico tan válido como cualquier otro, pues aporta datos, comprobados desde la experiencia, que generan nuevos discursos del saber. Eso sí, todo ello, sea dicho, de un modo o con un método mucho más ecléctico.

  • Portada del número 1 de la revista AFLUIR Afluir
    Núm. 1 (2017)

    En este número, Afluir aborda y da cuenta de que existen otros modos de contar las historias y las experiencias desde otra mirada, la de las artes como clave para la educación del libre pensamiento, como herramienta para la acción social y comunitaria, pues no se debe olvidar el papel fundamental de la práctica y educación artísticas dentro de nuestro contexto social y cultural y cómo a través de ellas “podemos tratar transversalmente temas que preocupan a nuestra sociedad” (Cueva, 2017: 153).

    Este número aborda el contar, a través de acciones artísticas en sus in nitas disciplinas y perspectivas, con el rme deseo de plantear relatos que a la vez de generar un objeto artístico generan conocimiento, dentro de un contexto contemporáneo con tantos caminos que nos dan la posibilidad de abordar la re exión de manera versátil y dinámica. Atendiendo a esta cuestión como premisa, es preciso recalcar que esta nueva mirada conlleva de nir el proceso artístico como un proceso de investigación, en el cual, además de generar un producto artístico, ese camino supone una vía para el conocimiento, en un proceso que “permite valorar la práctica como factor procedimental para la respuesta a preguntas de un investigador en un campo determinado” (Villegas, 2018: 19).

    Por lo tanto, las narraciones que surgen del proceso, como las que aquí se presentan, modi can la experiencia de los artistas y creadores y el devenir de todxs los que, de alguna forma, intervenimos en ese proceso de comunicación. El preguntarse cómo se pueden contar las cosas y dar cuenta de otras formas alternativas también enriquece nuestra forma de acceder al conocimiento, y dentro del contexto educativo, salir fuera de los límites establecidos y las didácticas acotadas para poder trabajar con otras metodologías.

    En definitiva, en relación a todo lo anterior, como los ríos a uyen en el mar, A uir conecta caminos, nos sitúa desde diversas miradas que nos invitan a desarrollarnos personal y culturalmente, utilizando “las posibilidades de intervención y transformación social que residen en las prácticas artísticas” (Mejía, 2015: 7). Este número quiere promover y profundizar en la investigación basada en las artes y la investigación artística multidisciplinar como medio y método de conocimiento desde una experiencia.